El descubridor de planetas

Desde el principio de la historia, muchos sabios se dedicaron a mirar al cielo nocturno para desvelar los secretos del Universo, hasta que  alemán Johannes Kepler, un matemático brillante, de salud frágil y corto de vista, determinó a puro cálculo cómo se mueven los planetas del sistema solar. ¡Revolucionó a la Astronomía  a comienzos del siglo XVII!.

Al dictar las tres leyes astronómicas básicas que llevan su nombre, Kepler (1571-1630) reavivó la llama de la investigación estelar. La Ciencia lo recompensó al  designar con su nombre a una estrella, un cráter de la Luna y a una cordillera del satélite marciano Fobos.

Además, la sonda espacial Kepler  lleva descubiertos más de 2.300 planetas de características similares a la Tierra desde 2009, cuando fue lanzada por la NASA estadounidense (Administración Nacional de la Aeronáutica y el Espacio). Se considera que es muy probable que haya vida similar a la terrestre en  un centenar de los planetas descubiertos por la sonda.

 

Kepler, quien a los tres años sobrevivió a una viruela que le dañó la vista, fue un niño brillante que sorprendía con sus cálculos matemáticos a los viajeros que se alojaban en el hostal de su familia.

En 1600, luego de obtener una maestría en la Universidad de Tubinga,  aceptó colaborar con Tycho Brahe (1546-1602), célebre astrónomo a quien sustituyó como matemático de la corte de Rodolfo II (1552-1612), emperador del Sacro Imperio Románico Germánico.

Brahe había montado el mejor centro de observación astronómica de la época y Kepler  aprovechó esos datos para investigar los movimientos planetarios. Estaba convencido de que todos giraban en círculo en torno al Sol, pero  sus cálculos le mostraron que estaba equivocado. Fue entonces que empezó a calcular con óvalos y, al volver a fracasar, terminó por determinar que el giro de los planetas en torno al Sol tenía forma de elipse, hallazgo que publicó en 1609 en su obra Astronomía Nova (Nueva Astronomía), donde escribió las tres leyes que llevan su nombre.

En 1627,  Kepler publicó unas tablas astronómicas (Tabulae Rudolphine) que durante más de un siglo se usaron en todo el mundo para calcular las posiciones de los planetas y las estrellas.

Los descubrimientos iníciales de la sonda Kepler  indican que al menos una tercera parte de las estrellas tienen planetas y el número de planetas en nuestra galaxia debe contarse por miles de millones. “Otras Tierras podrían estar ya en los datos recopilados, esperando a ser analizadas. Los resultados más emocionantes de la misión Kepler están por venir”, asegura  William Borucki, investigador principal en el Centro Ames de la NASA en Estados Unidos.

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La Tierra, esa cebolla…

La atmósfera terrestre tiene capas, como la cebolla, y el caso viene a cuento porque a tres de ellas las atravesó como rayo, desde más de 39.000 metros, el paracaidista austríaco Felix Baumgartner para convertirse así en el primer ser humano en romper la barrera del sonido sin ayuda mecánica, aunque protegido por un traje similar al de los astronautas.

Desde un globo elevado con helio, Baumgartner se arrojó desde la estratosfera, una de las cinco capas atmosféricas, situada entre la tropósfera y la mesósfera. Las otras son la termosfera y la exosfera y de allí el espacio infinito. A diferencia de lo que ocurre en sus dos capas vecinas, donde la temperatura disminuye a medida que se asciende, en la estratósfera la mayor altura equivale a más calor. Esto se debe a que allí se encuentra la capa de ozono que retiene y filtra la luz solar.

El 75 por ciento de la mezcla de gases que comúnmente llamamos “aire” se encuentra en los primeros 11 km de altura, desde la superficie del mar. Los principales elementos que la componen son el oxígeno (21%) y el nitrógeno (78%).

La atmósfera también protege a la Tierra de los impactos de los meteoritos, porque los desgasta por fricción hasta reducirlos a tamaños pequeños o destruirlos completamente, salvo que sean muy grandes, como el que cayó en la Prehistoria y provocó la extinción de los dinosaurios y de buena parte de la fauna terrestre.

El paracaidista austríaco debió protegerse tanto de la falta de aire respirable como de la concentración de los rayos ultravioleta y de los brutales cambios de temperaturas que debió afrontar. Su traje también lo protegió de la fuerte aceleración en la que entró al desplomarse a una velocidad de unos 1.300 kilómeros por hora. El deportista austríaco batió además otros dos récords:  el salto con paracaídas desde la mayor altitud y el viaje en globo hasta el punto más alto. Y en mucho menos tiempo que las “Cinco semanas de viaje en globo” de Julio Verne.

A sólo 1.500 metros del suelo,  Baumgartner abrió el paracaídas que le permitió aterrizar sano y salvo pocos minutos después de emprender su “vuelo”. Si hubiera sido un proyectil sin paracaídas, con la fuerza del impacto hubiera perforado varias capas del suelo terrestre. Como un “Viaje al centro de la Tierra”, aunque Verne lo imaginó de otra manera.

En Aula365 hay películas y muchos otros contenidos multimedia sobre lo que sucede en la atmósfera, los daños que le causa la contaminación ambiental, como la lluvia ácida. También sobre Julio Verne y una peli interactiva sobre realismo y ciencia ficción.

Lo dicho: la Tierra es como una cebolla…como todo planeta y como las estrellas, aunque cada uno tiene sus capas en diferente orden, según las variadas características de los astros.

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¡UN GENIO CON LA VARA!

Continuamos con nuestra serie semanal de Los Números. Curiosidades y excentricidades. Hoy una nueva entrega. Aquí comienza: 

En 234 antes de Cristo, el matemático y astrónomo griego Eratóstenes clavó una vara al medio día en Alejandría y le midió la sombra. Un año después, hizo exactamente lo mismo en la de Assuan, donde comprobó que la vara no daba sombra. Midió luego la distancia entre esas dos ciudades egipcias para calcular el diámetro de la Tierra. ¡Se equivocó por muy poco!

Con sus cálculos,  Eratóstenes confirmó que la Tierra es redonda, como dedujo en base a la observación del movimiento de las estrellas. La mirada atenta al cielo nocturno y a la naturaleza, junto con el debate de esas observaciones, fueron las bases del conocimiento humano.

El aprendizaje colaborativo de la Antigüedad. ¡Increíble!, por eso en Aula365 tenemos preparadas películas interactivas, infografías, resúmenes y muchos contenidos más sobre la relación de los números con la geometría, las figuras geométricas,  la ubicación en el espacio y para aprender a medir.

Hay expertos que afirman que Eratóstenes usó en como medida al estadio egipcio (300 codos de 52,4 cm), con lo cual la circunferencia calculada da 39.614,4 km frente a los 40.008 km comprobados en la actualidad, es decir, que cometió un error de menos del 1 por ciento.

Otros sostienen que el sabio usó en el estadio, otra antigua unidad de medida equivalente a 185 metros, en cuyo caso el error fue de 6.616 kilómetros, alrededor del 17 por ciento del valor real.

En cualquiera de los caso, Eratóstenes demostró su genio ¡hace unos 2.246 años!

¿A cuántos sabios de la antigüedad conocés? ¿Quiénes son?

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