Leonardo, el del cero

Mucho antes de que Leonardo Da Vinci se ganara un 10 entre los genios de la Humanidad, nació en Pisa otro Leonardo, más conocido como Fibonacci, el matemático que difundió en Europa el sistema de numeración indo-arábigo que usamos hoy y que incluye un dígito de valor nulo, el cero. ¡Fue el principio del fin del uso de los números romanos!

Secuencia Fibonacci
Secuencia Fibonacci

Leonardo de Pisa, Leonardo Pisano o Leonardo Bigollo (c. 1170 – 1250)  es también el autor de la sucesión de Fibonacci,  que tiene múltiples aplicaciones en la ciencia de la computación y que demuestra que los números están ocultos en la naturaleza.

Fibonacci viajó a través de los países del Mediterráneo para estudiar con los matemáticos árabes más destacados de su época. En 1202, cuando tenía 32 años, publicó lo que había aprendido en el Liber Abaci (libro del ábaco o libro de los cálculos), en el que mostró las ventajas de aplicar un sistema en el que los números tienen valor según su posición (notación posicional) con base diez (decimal) y con un dígito nulo, es decir el cero. ¡Es el sistema que se usa actualmente y que los árabes habían copiado de la antigua India!

El Liber Abac describe las características del cero, la notación posicional y los criterios de divisibilidad. El libro fue recibido con entusiasmo por los comerciantes y banqueros, que comprendieron que este sistema era mucho más sencillo que usar los números romanos para las sumas, restas multiplicaciones y divisiones. Comerciantes y banqueros dejaron de usar el ábaco ya que les resultaba más sencillo hacer sus cálculos en hojas de papel.

El libro de Fibonacci causó una revolución en el pensamiento matemático europeo, por más que los gobiernos y muchas universidades se resistieron a aplicar el sistema numérico indo-arábigo y mantuvieron el uso del ábaco hasta el siglo XVII.

La difusión del Liber Abac en Europa “tuvo casi el mismo efecto en la aritmética que el descubrimiento del alfabeto sobre la escritura”, sostuvo el científico e historiador John D. Bernal (1901-1971).

Fibonacci
Leonardo de Pisa

Leonardo de Pisa fue huésped del Emperador Federico II (1194-1250),  que  fue emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y se interesaba en las matemáticas y la ciencia en general.  El matemático era hijo del comerciante Guillermo de Pisa, a quien apodaban Bonacci (bien intencionado), por lo que Leonardo fue llamado Fibonacci, por filius Bonacci, hijo de Bonacci.

En matemáticas, la sucesión de Fibonacci es la siguiente sucesión infinita de números naturales que empieza con 0 y a partir de ahí cada dígito es la suma de los dos anteriores: 0,1,1,2,3,5,8,13….

El Liber Abaci fue la base para la difusión de los números arábigos en Europa, aunque el primer escrito sobre este tema fue la Crónica Albeldense, es un manuscrito anónimo redactado en latín alrededor del año 881. En 1478 apareció el Treviso Arithmetic, un manual para enseñar cálculos aritméticos cuyo autor es tambián anónimo.

Se considera que el matemático y astrónomo indio Brahmagupta (598 – 660) fue quien ideó el concepto del cero debido a que en su obra Brahmasphutasiddhanta, del año 628, aparece por primera vez este dígito de valor nulo.

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¡PIEDRA LIBRE A LOS NÚMEROS!

Los  números son mágicos, se esconden en todos lados y nadie los hubiera visto si no fuera por los sabios de la antigüedad, cuando las unidades de medidas se basaban en el tamaño de determinadas partes del cuerpo humano.

El más famoso y más mentado por es  Fi, que está oculto en todas partes y es llamado el “número de oro” o de “la proporción de oro”, que no es otra que la del cuerpo humano.  Fi, que tomó su nombre del escultor griego Fidias, es el número 1,617…hasta el infinito,  porque es irracional.

En Aula365  descubrí todo sobre matemáticas: hay pelis interactivas, resúmenes, y píldoras instructivas sobre sistema numérico, la suma, las decenas…

Si uno mira bien, Fi está en  la pirámide de Keops, en el Partenón, entre otros grandes monumentos antiguos. Pero también se lo encuentra en el crecimiento de las plantas, de los frutos de los pinos, en la distribución de las hojas en un tallo, en la formación de las caracolas…

En las cinco puntas de la llamada “estrella de Pitágoras” se deducen otros tantos elementos de medida:  ancho del dedo, ancho de palma, palmo, pie y codo que en conjunto tienen las propiedades geométricas de la sucesión de Fibonacci. Esta serie se forma con 1,2 y a continuación el resultado de la suma de los dos números anteriores. Así: 1,2,3,5,8,13,21,34,55…y así sucesivamente. Si dividimos el último número por el anterior nos da… ¡Fi! (55 dividido 34=1,61764). Y cada vez veremos más decimales del “número de oro” en la medida en que avanzamos en la serie de Fibonacci y hagamos la división del último por el anterior.

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